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Las principales modalidades sensoriales en los humanos son mediadas por clases distintas de neuronas receptoras ubicadas en órganos sensoriales específicos. Cada clase de célula receptora transforma un tipo de energía del estímulo en señales eléctricas que se codifican como trenes de potenciales de acción. Las principales células receptoras incluyen fotorreceptores (visión), quimiorreceptores (olfato, gusto y dolor), receptores térmicos y mecanorreceptores (tacto, audición, equilibrio y propriocepción). Los cinco sentidos clásicos—visión, olfato, gusto, tacto y audición—y el sentido del equilibrio son mediados por receptores en el ojo, la nariz, la boca, la piel y el oído interno, respectivamente. Las otras modalidades somatosensoriales—sentidos térmicos, dolor y propriocepción—son mediadas por receptores distribuidos por todo el cuerpo.

La información sensorial es la actividad neural que se origina a partir de la estimulación de las células receptoras en partes específicas del cuerpo. Estos sentidos incluyen los cinco sentidos clásicos más una variedad de modalidades no reconocidas por los antiguos pero esenciales para el funcionamiento del cuerpo: las sensaciones somáticas de propriocepción (postura y movimiento de nuestro propio cuerpo), dolor, picazón y temperatura; sensaciones viscerales (tanto conscientes como inconscientes) necesarias para la homeostasis; y los sentidos vestibulares de equilibrio (la posición del cuerpo en el campo gravitatorio) y movimiento de la cabeza.

El grado en que las características del procesamiento sensorial se han conservado a lo largo de la evolución humana resulta sorprendente. En cada uno de los sistemas sensoriales, los receptores proporcionan la primera representación neural del mundo externo. Esta información fluye hacia regiones del cerebro involucradas en la cognición. Las vías sensoriales tienen componentes tanto seriales como paralelos, consistentes en tractos de fibras con miles o millones de axones interrumpidos por relevo sináptico que comprende millones de neuronas. A lo largo del recorrido, la información se transforma de formas relativamente simples a formas complejas que constituyen la base de la cognición. Las vías sensoriales también son recursivas. Los centros superiores del cerebro modifican y estructuran el flujo entrante de señales sensoriales retroalimentando información a etapas anteriores del procesamiento; así, los perceptos se moldean tanto por factores internos como ambientales.

En cada modalidad sensorial, un tipo específico de energía del estímulo se transforma en señales eléctricas mediante receptores especializados. La información sensorial se transmite al sistema nervioso central mediante trenes de potenciales de acción que representan aspectos particulares del estímulo.

 

 

P-DTR es una terapia neurológica única basada en neurología, biomecánica, neurofisiología, anatomía e investigación profunda. Trabaja directamente con el Sistema Nervioso Central y tiene una explicación científica lógica para todos sus principios. Bajo la guía del Dr. José Palomar, cirujano ortopédico y fundador, P-DTR se investiga constantemente, y el alcance de la aplicación práctica de su material único se amplía anualmente.

En pocas palabras, P-DTR es la aplicación práctica de la neurología teórica. La inspiración y el material fuente de esta técnica se basan principalmente en una comprensión profunda de la neuroanatomía, la fisiología y la ortopedia. Toda la información impartida como parte del recorrido educativo de nuestros profesionales puede encontrarse en cualquier libro de texto de neurología, fisiología u ortopedia en el mundo. La diferencia es que la formación en P-DTR permitirá a nuestros profesionales comprender exactamente cómo interactuar con toda la teoría neurológica en cada persona que tratan. El conocimiento del libro de texto se vuelve inmediatamente aplicable a cada persona evaluada y tratada con P-DTR, lo que permite que tanto el profesional como el paciente vean la neurología actuando y adaptándose en tiempo real.

Lo que hace único a P-DTR como terapia es la comprensión del papel que desempeñan las terminaciones nerviosas sensoriales (que en adelante se llamarán ‘receptores’) en la función y los procesos del sistema nervioso central. P-DTR utiliza los receptores como punto de entrada para comprender, evaluar y tratar todo tipo de disfunción, dolor y síntomas que es posible experimentar en la forma humana.

Para ilustrar el alcance dentro del cual P-DTR es capaz de operar, tomaremos una analogía bien conocida de la computadora. Las computadoras contienen hardware, software y firmware. Un ejemplo de hardware sería la pantalla, el teclado o los altavoces. Un ejemplo de software sería Microsoft Word o Windows XP. Un ejemplo de firmware sería el programa que transmite información desde el botón de encendido al disco duro para instruirlo a iniciar la computadora para su uso.

En el cuerpo humano podemos aplicar la misma analogía. El hardware son los huesos, los ligamentos, los órganos, los nervios y vasos sanguíneos y el propio cerebro físico. El software es la comunicación dentro del SNC y sus múltiples funciones interconectadas. El firmware son los reflejos primitivos con los que nacemos como niños y algunas funciones autónomas inconscientes que realiza nuestro cuerpo.

P-DTR como terapia puede usarse principalmente para tratar los componentes de software y firmware de la analogía anterior; sin embargo, también juega un papel importante en el tratamiento de las causas de algunos problemas de hardware, como afecciones degenerativas crónicas, y también en postoperatorios cuando se han realizado cambios quirúrgicos en la estructura o el hardware del cuerpo.

 

Fragmento de: Kandel, Eric. “Principles of Neural Science”, 5ª Edición

 

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