La naturaleza multimodal y polisináptica de los reflejos tendinosos profundos (RTP) en el control motor y la marcha
Los reflejos tendinosos profundos (RTP), como el reflejo rotuliano y el reflejo de Aquiles, se describen a menudo como simples bucles espinales monosinápticos confinados a una sola articulación o miotoma. Sin embargo, la neurociencia contemporánea demuestra que son multimodales, polisinápticos y están integrados en la red sensoriomotora global del sistema nervioso central (SNC) (Côté et al., 2018; Jankowska, 2023). A través de esta arquitectura ampliada, un golpecito localizado en el tendón puede influir en los patrones motores de todo el cuerpo, incluida la coordinación entre las extremidades, la estabilización postural y la regulación de la fase de la marcha, contribuyendo a las transiciones entre la fase de apoyo y la fase de balanceo, la carga de las extremidades y los ciclos rítmicos de inhibición-facilitación de la locomoción humana (Di Russo et al., 2021; Nakajima et al., 2015; Ramadan et al., 2022). Esto explica por qué la evaluación basada en reflejos, como la que se utiliza en la P-DTR, suele ser más informativa sobre la integración sensorial que las pruebas de fuerza voluntaria por sí solas.
- Integración espinal multisegmental
Las aferencias Ia del tendón rotuliano se originan en los segmentos L2-L4, pero no terminan exclusivamente en su segmento de origen (Jankowska, 2023). Envían ramas ascendentes y descendentes a través de múltiples niveles espinales, activando redes de interneuronas tanto locales como distantes. Estas proyecciones Ia contribuyen a la integración con la musculatura del tronco, la cadera y las extremidades contralaterales y ayudan a acoplar la actividad refleja segmentaria a los patrones de movimiento globales (Côté et al., 2018). Las interneuronas propioespinales conectan las regiones lumbar, torácica y cervical, coordinando la alternancia izquierda-derecha, el acoplamiento tronco-extremidad y la sincronización de los generadores de patrones centrales (CPG) espinales, de modo que la información sensorial de una extremidad puede modular el movimiento de todo el cuerpo y la sincronización de las fases de la marcha (Takei y Seki, 2021; Nakajima et al., 2015; Nakajima et al., 2022).
- Modulación supraespinal de los reflejos
Las respuestas reflejas están fuertemente determinadas por las vías descendentes, especialmente los tractos reticuloespinal, vestibuloespinal y corticoespinal (Riddle et al., 2023; Côté et al., 2018). El tracto reticuloespinal integra la información propioceptiva, vestibular y cutánea para favorecer la estabilización postural, la coordinación entre las extremidades, las respuestas correctivas rápidas a las perturbaciones y la modulación dependiente de la fase durante la marcha (Riddle et al., 2023). La activación refleja puede aumentar la excitabilidad reticuloespinal, alterando la sincronización de los pasos, la rigidez del tronco y las sinergias protectoras globales. Además, los reflejos transcorticales (de latencia larga) incorporan la relevancia de la tarea, las exigencias del entorno y los requisitos de equilibrio, lo que significa que una sola respuesta refleja refleja tanto la integración sensoriomotora espinal como supraespinal, en lugar de solo la función del segmento local (Dimitriou, 2022).
- Componentes polisinápticos y marcha
Más allá del clásico bucle monosináptico Ia, los DTR contienen componentes polisinápticos robustos que reclutan aferentes fusiformes del grupo II, aferentes Ib Golgi, mecanorreceptores cutáneos, interneuronas propriospinales y circuitos mediados por el tronco encefálico (Prochazka y Ellaway, 2012;
Côté et al., 2018). Estas vías polisinápticas son esenciales para la estabilidad de la fase de apoyo, el inicio del balanceo, la regulación de la rigidez de las extremidades y la coordinación locomotora entre las extremidades, y ayudan a acoplar la información sensorial a la sincronización del CPG (Nakajima et al., 2015; Ramadan et al., 2022). Como resultado, la información sensorial refleja puede influir en la cadencia, la longitud de la zancada y la simetría locomotora, vinculando un simple golpecito en el tendón con características de la marcha de alto nivel (Di Russo et al., 2021).
- Sinergias locomotoras y efectos heterónimos
Las vías reflejas no solo activan los músculos homónimos, sino también los grupos motores heterónimos de las articulaciones y las extremidades (Guerra et al., 2020; Dimitriou, 2022). Esta facilitación heterónima permite que el estiramiento de una extremidad afecte a la activación de la extremidad contralateral, la estabilización de la pelvis y el tronco, los patrones de extensión protectores globales y las sinergias de la marcha dependientes de la fase. Los mismos circuitos subyacen a la alternancia natural de inhibición y facilitación que se observa en la marcha humana normal, en la que los músculos y las articulaciones de todo el cuerpo se coordinan rítmicamente en lugar de actuar de forma aislada (Côté et al., 2018; Nakajima et al., 2015).
- Pruebas reflejas frente a pruebas voluntarias (cortico-somáticas)
Tanto las pruebas de reflejos como las pruebas cortico-somáticas (fuerza voluntaria) impulsan en última instancia las neuronas motoras α, pero lo hacen a través de vías diferentes y, por lo tanto, miden aspectos diferentes de la función neuromuscular. Las pruebas voluntarias involucran principalmente la corteza motora y el tracto corticoespinal y están muy influenciadas por la fuerza, el esfuerzo, la atención, la planificación y las estrategias para evitar el dolor (Riddle et al., 2023). Por el contrario, las pruebas de reflejos están impulsadas por los sentidos: las aferencias sensoriales activan los circuitos reflejos espinales, propioespinales, del tronco encefálico y transcorticales que revelan cómo el SNC evalúa e integra la información sensorial (Dimitriou, 2022; Côté et al., 2018). Por esta razón, las pruebas de reflejos son especialmente adecuadas para detectar información sensorial disfuncional, lo cual es fundamental para la metodología P-DTR.
- Neuronas motoras γ: ajuste de la sensibilidad del husillo
Un error frecuente es pensar que las neuronas motoras γ «controlan el reflejo». En realidad, las neuronas motoras γ ajustan la sensibilidad (ganancia) de los husillos musculares en lugar de la respuesta refleja en sí (Prochazka y Ellaway, 2012). Al regular la precarga de las fibras intrafusales y la capacidad de respuesta dinámica-estática de las fibras Ia y II, la actividad motora γ determina la intensidad con la que el husillo responde al estiramiento (Dimitriou, 2022). La respuesta refleja final se ve determinada por la interacción de la información sensorial, el procesamiento interneuronal, la modulación supraespinal y la activación de las neuronas motoras α.
Conclusión
Las pruebas modernas demuestran que los DTR no son eventos monosinápticos aislados, sino interacciones sensoriomotoras multimodales y polisinápticas complejas que dan forma a la coordinación de todo el cuerpo, la postura y la marcha (Côté et al., 2018; Nakajima et al., 2015; Di Russo et al., 2021). Por lo tanto, la evaluación basada en los reflejos ofrece una poderosa ventana a cómo el SNC interpreta e integra la información sensorial, mientras que las pruebas voluntarias reflejan principalmente el comando y el esfuerzo motor consciente (Riddle et al., 2023). Este marco sustenta el uso de los DTR en la P-DTR, donde el tratamiento se centra en las señales sensoriales disfuncionales para restaurar la integración motora normal y el movimiento global eficiente (Ramadan et al., 2022; Prochazka y Ellaway, 2012).
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