El sistema somatosensorial (del griego soma, el cuerpo), es el sistema en el que primero se estudió electrofisiológicamente la codificación sensorial. La información somática procede de receptores distribuidos por todo el cuerpo. Uno de los primeros investigadores de los sentidos corporales, Charles Sherrington, señaló que el sistema somatosensorial cumple tres funciones principales: propiocepción, exterocepción e interocepción.
La propiocepción es el sentido de uno mismo (del latín proprius, propio). Los receptores del músculo esquelético, las cápsulas articulares y la piel nos permiten tener conciencia de la postura y los movimientos de nuestro propio cuerpo, sobre todo de las cuatro extremidades y la cabeza. Aunque se pueden mover partes del cuerpo sin la retroalimentación sensorial de los propioceptores, los movimientos suelen ser torpes, mal coordinados e inadecuados para tareas complejas, sobre todo si se carece de guía visual.
La exterocepción es el sentido de la interacción directa con el mundo exterior cuando éste incide en el cuerpo. El principal modo de exterocepción es el sentido del tacto, que incluye sensaciones de contacto, presión, caricia, movimiento y vibración, y se utiliza para identificar objetos. Parte del tacto implica un componente motor activo -acariciar, dar golpecitos, agarrar o presionar- por el que se mueve una parte del cuerpo contra otra superficie u organismo. Los componentes sensoriales y motores del tacto están íntimamente conectados anatómicamente en el cerebro y son importantes para guiar el comportamiento.
La exterocepción también incluye los sentidos térmicos del calor y el frío. Las sensaciones térmicas son importantes controladores del comportamiento y de los mecanismos homeostáticos necesarios para mantener la temperatura corporal cercana a 37°C (98,6°F). Por último, la exterocepción incluye el sentido del dolor, o nocicepción, una respuesta a acontecimientos externos que dañan o perjudican al cuerpo. La nocicepción es un motivador primordial de las acciones necesarias para la supervivencia, como la retirada o el combate.
El tercer componente de la sensación somática, la interocepción, es el sentido de la función de los principales sistemas orgánicos del cuerpo y de su estado interno. Aunque la mayoría de los acontecimientos registrados por los receptores de las vísceras no se convierten en sensaciones conscientes, la información transmitida por estos receptores es crucial para regular las funciones autonómicas, sobre todo en los sistemas cardiovascular, respiratorio, digestivo y renal. Los interoceptores son principalmente quimiorreceptores que controlan la función de los órganos mediante indicadores como los gases sanguíneos y el pH.
El funcionamiento anormal de los principales sistemas orgánicos como consecuencia de enfermedades o traumatismos puede evocar sensaciones conscientes de dolor. Gran parte de nuestros conocimientos sobre los mecanismos neurales del dolor se derivan de estudios de nociceptores cutáneos, porque los mecanismos son más fáciles de estudiar en los nervios cutáneos que en los viscerales. Sin embargo, los mecanismos neurales que subyacen al dolor visceral son similares a los del dolor que surge en la superficie del cuerpo.
Este grupo diverso de funciones sensoriales puede parecer una combinación improbable para formar un sistema sensorial. Las neuronas individuales de un ganglio de la raíz dorsal responden selectivamente a tipos específicos de estímulos debido a la especialización morfológica y molecular de sus terminales periféricas.
La P-DTR es una terapia neurológica única basada en la neurología, la biomecánica, la neurofisiología, la anatomía y la investigación profunda. Trabaja directamente con el Sistema Nervioso Central y tiene una explicación científica lógica para todas sus enseñanzas. Bajo la dirección del Dr. José Palomar (fundador), la P-DTR se investiga constantemente, y el ámbito de aplicación práctica de su material único se amplía cada año.
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Una característica exclusiva de la P-DTR como terapia es la comprensión del papel que desempeñan las terminaciones nerviosas sensoriales (que en adelante llamaremos «receptores») en la función y los procesos del sistema nervioso central. La P-DTR utiliza los receptores como punto de entrada para comprender, evaluar y tratar todos los tipos de disfunción, dolor y síntomas que es posible experimentar en la forma humana.
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